He estado leyendo sobre grandes líderes de la historia y sobre el poder de la palabra o la persuasión, entre otras cuestiones relacionadas.
Pienso en el talento que veo y hemos visto en personas que te atrapan con su conversación, que después de escucharlos te dejan pensando en lo grandiosos que son o que fue lo que escuchaste, aplaudiendo con la mente. El carisma, la gracia y el magnetismo que poseen o poseían grandes oradores y comunicadores, que podemos encontrarlo hoy en día en políticos y demás.
Ese talento o don, como le quieran llamar, de atrapar nuestra atención y sacudirnos la cabeza con su conocimiento, dejandonos deseando mas y mas, a mi me ha pasado, a veces para bien y otras para MAL.
Pero mi punto hoy es lo peligroso de esta situación.
Como quiero ser muy claro les compartiré algo de una de las fuentes que me llevaron a Bloggear para que entiendan mejor
Hitler, el hombre tras el imperio.
Me impresiona bastante como a lo largo de la historia hemos visto miles de casos semejantes. Pienso en como el imán (por así llamarle) de estos personajes han llevado a la humanidad a cometer tantas estupideces. Hacemos sacrificios por obedecer o seguir a otros humanos cuyas voces parecen música para nuestros oídos, que tienen una caña de pescar en lugar de lengua y con una carnada que corremos a morder.
No aprendemos la lección, no ponemos la mirada y nuestros oídos donde deberíamos.
Debemos preguntarnos ¿En quién estamos depositando nuestra confianza? ¿A quién estamos siguiendo?
Pero como de costumbre y lo cual ya no me es nada sorprendente, actuamos sin pensar bien las cosas y creemos que estamos haciendo lo correcto hasta que nos damos cuenta que estábamos a unos pasos del precipicio, probablemente arrastrados por algo o alguien que nos prometio Disneylandia o el lugar que soñaste y donde "debes" estar.
Hay que fijarse muy bien y analizar nuestros pasos así como las huellas de quién seguimos, cuestionando los movimientos y las intenciones, claro esta. ¿A donde vas ? ¿Por qué ?
Por experiencia propia pudiera compartir muchos ejemplos de FAILS, unos menos trascendentes que otros pero con el mismo origen, seguir a la persona equivocada.
Tal vez se este tornando esto como esos comerciales clásicos de "Mucho ojo" por lo que veo, pero es un gran consejo, nunca debimos haber subestimado a La Chilindrina y esos personajes que nos advertían que no toda la gente tiene buenas intenciones.

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